Siempre eres hoy
El tiempo perece una masa azul, el tiempo que recorre las armonías de esta novena noche. He andado por el asfalto de todos los días, parece que roe más la piel y de pronto esta entre mis cabello, enmarañando hurtando el nido de cosas que he olvidado en esta media calle.
El correr de las horas, aspiradas por el recuerdo, me arrojan a momento no vividos a lluvia intacta a olor a acre.Es cierto que no he de encontrarme aquí.
Ahora es tarde y reloj comienza su metamorfosis mientras el corazón se agolpa cada que caigo el cascara que dejan estos minutos insanos. Entre tanta confusión nuevamente acudo a tu imagen y te dibujo tantas veces, con silencios, con miradas,con sueños y recuerdos pero nunca , nunca con palabras, es así como cada noche consumidos por el monocromático espacio, algo es testigo del acuerdo en el que nos vestimos de noche y comenzamos este baile de rencorosas faltas y de falsos acordes.
Saberte como ausencia, conocerte siempre presente intacto.
Saber que no estarás en la misma estación, y sin embargo esperar un milagro, a que a medida que el tren recorre mi fin, yo te encuentre joven, parado en la misma estación donde soliste esperarme, donde dos tiempos relativamente se encontraron y se fundieron en los un suspiro.
Pero no encontrado el vago que me lleve a tu sitió, mudo, pálido.
¿Y cuantas veces no he buscado? ¿Cuantos pasos no he dado para encontrarte? Cuantas tardes no le he suplicado al tiempo, que no me arroje más a otras vidas, a otros recuerdos que por tanto pensar se hicierón míos .Soy el vicario, el plagio, soy la vida implacable vida, impasible juego del azar.
Y de mi, solo me quedan vagas siluetas que pérfi`as se disipan cuando mis ojos le abrazan, y la certeza se posa involuntariamente; sé que estarás en algún lugar, es quizás en casa con el mismo mantel de las semanas pasadas, el aroma a café, sin el cordon de cabello que a diario se cae. Mientras yo camino queriendo contemplar tu imagen, tu calma, mis demonios no me dejan concebir la mía.
15-Febrero del 2012. DD
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Dime...
Recorrer lentamente, cada espacio donde tu aroma hace la última lucha, en esta nitida noche.
En horas como estas embriago de abismos y perdones, mi café de media noche.
De avidos silencios que corteján esta Luna.
Se mancha y se entremece el lienzo de cada mañana.
.
Dime que tienes mis demonios y que con estas manos escribes mi noche.
Y yo te afirmo ergida, que tus letras mienten.
Dime que tienes mis terrores y que con espas manos dibujas mis caricias.
Y yo te susurro que no lo siento.
Dime que moriste esta noche.
Y yo te digo aun
no estas muerto.
En horas como estas embriago de abismos y perdones, mi café de media noche.
De avidos silencios que corteján esta Luna.
Se mancha y se entremece el lienzo de cada mañana.
.
Dime que tienes mis demonios y que con estas manos escribes mi noche.
Y yo te afirmo ergida, que tus letras mienten.
Dime que tienes mis terrores y que con espas manos dibujas mis caricias.
Y yo te susurro que no lo siento.
Dime que moriste esta noche.
Y yo te digo aun
no estas muerto.
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Lo que hay después de la certeza
Lo que queda después de las palabras
indudablemente son los recuerdos, infinitos, tibios
e inflexibles que avanzan al ras
mientras los ojos se funden en las horas
Después de la marcha dudosa de pasos
descubrí que te llevaba en los bolsillos
y tú con el mismo paso, equivalente
a un millón de preguntas
andabas con los mismos pies, vacilantes
y tu respiración y tus palabras
que arrojabas al viento, secas, desnudas
Porque no tenían en que ojos mirarse
y mi vuelo en tu cuerpo, yerto, frío
con la seguridad de lo implacable.
Caigo, caigo cada más alto en el saber
de que tú no estás y quizás yo tampoco
Para tí, sordo recuerdo que habitas en mis pasos
indudablemente son los recuerdos, infinitos, tibios
e inflexibles que avanzan al ras
mientras los ojos se funden en las horas
Después de la marcha dudosa de pasos
descubrí que te llevaba en los bolsillos
y tú con el mismo paso, equivalente
a un millón de preguntas
andabas con los mismos pies, vacilantes
y tu respiración y tus palabras
que arrojabas al viento, secas, desnudas
Porque no tenían en que ojos mirarse
y mi vuelo en tu cuerpo, yerto, frío
con la seguridad de lo implacable.
Caigo, caigo cada más alto en el saber
de que tú no estás y quizás yo tampoco
Para tí, sordo recuerdo que habitas en mis pasos
Te llevarón, no sé a donde...
Ayer llorabas como un loco en mi puerta, te ofrecí mis brazos cuando ya te habías ido, después entre sueños te escuchaba llorar, y me sepultabas en una angustia increíble... y fue mi sueño más grande que tu llanto
Hoy no estás, y yo sigo esperando tus juegos, a que me abrace tu presencia.
Hoy no estás, y yo sigo esperando tus juegos, a que me abrace tu presencia.
Es que no quiero que juegues a que no estás.
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